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Diario
Estudio··Pablo Goldberg·2 min de lectura

Los espacios que nos habitan

En días en que todo pasa por observar el espacio, el diseño, volúmenes y líneas, uno comienza a preguntar "¿qué es una casa?", y termina encontrando una. La sede del estudio de arquitectura que dirige la arquitecta Bettina Koroluk, en el Carrer del Racó (que en catalán es calle del rincón), abre generosamente un espacio para que la base europea de Sun Factory funcione ahí mismo, junto a ellos.

Sala en obra bajo bóveda catalana, Carrer del Racó, Sant Pere de Ribes

¿Qué es una casa?

¿Acaso una evolución de aquel refugio que ancestralmente servía para protegerse de la hostilidad de un afuera salvaje?

Una casa es eso, sí, pero también es la trampa más imperceptible que el hombre se haya tendido a sí mismo. Porque uno cree que levanta paredes para guardar afuera la intemperie, y resulta que lo que va guardando adentro, sin darse cuenta, son los años. Las voces de los que ya no están. El rectángulo de sol que repta por las tardes en el mismo lugar del piso cual animal manso que conoce sus horarios.

Habría que preguntarse, mejor, quién habita a quién. Uno entra en esa trampa un día con cajas y adornos, clava un clavo por aquí, una foto por allá, y al cabo de un tiempo es la casa la que lo tiene a uno. Y va dictando de a poco de qué lado de la cama dormir, por cuál circuito se camina de noche sin prender la luz, porque tus pasos ya memorizaron la geografía de forma precisa.

El refugio ancestral protegía de los lobos; este protege de algo más astuto, que es el olvido. Aunque a veces también lo fabrique. Y entonces uno descubre que la casa no es el refugio contra un afuera salvaje, sino el lugar exacto donde el afuera se mete en puntas de pie: la humedad que dibuja mapas y pareidolias en el cielorraso, la araña patona que teje en su mismo rincón con la paciencia de un notario, el viento que chifla en ciertas noches y mete por rendijas recuerdos que nadie escribió.

Porque toda casa, si uno la mira de reojo y a la hora justa, está apenas fingiendo que nos guarda.


Escribí esto en Sant Pere de Ribes, sin ningún propósito, los mismos días en que rodábamos videos para Gokostudio.

Atardecer sobre los tejados de Sant Pere de Ribes

La pieza se llama Aprender a mirar y dice, con otras palabras, algo bastante parecido: que antes de transformar un espacio hay que entender qué es lo que ya estaba ahí.

No me di cuenta de que las dos cosas hablaban de lo mismo hasta bastante después.

De esos días quedó bastante más material del que se ve acá. Ya va a ir saliendo de a poco.

Vamos a estar por el Garraf del 12 de septiembre al 14 de octubre filmando y abriendo las puertas. Hay mucho por hacer y nuevas metas. Si tenéis algo que contar por la zona, escríbenos a hola@sunfactoryfilms.com

Sun Factory empezó en Nueva York en 2004 y al año siguiente ya estaba en Buenos Aires. Ahora abre en Barcelona. Cada mudanza dejó preguntas y algunas certezas. De esta espero también arraigo y libertad, que es lo que promete una casa cuando finge que nos guarda.

El título y el cierre salieron de una conversación con Bettina Koroluk. Fotos: Gokostudio.