Cómo armamos un rodaje, paso a paso
De la primera reunión al master en 4K. Cómo trabaja un equipo propio cuando todo pasa bajo el mismo techo.

Hay una idea que arrastramos hace veinte años: un rodaje no es un día, es un proceso. El día de cámara es la parte que se ve, pero abajo hay semanas de preparación que deciden si la pieza sale bien o sale a los tropezones.
Empieza en la reunión, no en el set
Antes de hablar de cámaras hablamos de la marca. Qué quiere decir, a quién, y por qué ahora. Esa charla define todo lo que viene. Si la idea está floja, ninguna lente la salva.
De ahí sale un guion o un tratamiento corto. Nada de documentos eternos. Preferimos una página clara que mil diapositivas que nadie lee.
Preproducción: la parte aburrida que salva el rodaje
Acá se arma el plan de rodaje, el casting si hace falta, las locaciones, los permisos y la lista de planos. Es la etapa menos glamorosa y la más importante.
- Locación scouting con fotos y horarios de luz
- Lista de planos ordenada por set, no por orden de la historia
- Plan de contingencia para el clima y para los imprevistos de siempre

Cuando llegamos al set, el set ya está resuelto en papel. Eso nos deja cabeza libre para lo que importa: dirigir.
El día de cámara
Equipo propio quiere decir que cámara, luz y sonido se conocen y trabajan como un solo cuerpo. No hay tiempo perdido explicando cómo trabaja cada uno. Eso se nota en la cantidad de planos que sacamos en una jornada y en el clima del set.

Un buen rodaje es silencioso. Cuando todos saben qué hacer, casi no hace falta hablar.

Post: donde la pieza encuentra su tono
En postproducción armamos el corte, el color y el sonido. Tener la suite propia nos deja iterar sin apuro y sin sumar costos por cada cambio. El cliente ve avances reales, no promesas.

El resultado es un proceso que no se rompe entre proveedores. De la idea al master, siempre el mismo equipo.